La Guancha: Complejo Recreativo y Cultural

El Complejo Recreativo y Cultural, La Guancha, construido bajo la administración del alcalde Rafael (Churumba) Cordero Santiago, fue inaugurado el día 23 de junio de 1998. La Guancha es una amplia zona bañada por las aguas del Mar Caribe convertida en un atractivo lugar de encuentro para residentes y visitantes de Ponce.

Entre las facilidades de que dispone La Guancha, podemos señalar: la Torre de Observación de 50 pies de altura; un paseo tablado; rampas para lanchas y otros deportes acuáticos; kioscos para el expendio de comidas; un parque pasivo para el disfrute de los niños; un anfiteatro al aire libre, en el que se celebran diversos espectáculos y un amplio estacionamiento.

Ubicación:
Avenida Malecón Sur-Final
Próximo al Puerto de Las Américas.

 

Parque Pasivo Julio Enrique Monagas

Parque de recreación pasiva localizado a orillas de la canalización de los ríos Bucaná y Portugués.

El mismo cuenta con kioscos, canchas para practicar diversos deportes, un área recreativa para niños y lago con botes de pedales.

Ubicación: Carr. PR-2 (entrada Mc Donald's)
Teléfono: (787) 284-2114
Horario: Abiero de martes a domingo y lunes feriados, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.

 

 

 

Cruceta del Vigía

Este original atractivo, en forma de gigantesca cruz, ubicado en las proximidades del Museo del Castillo Serrallés, rememora el puesto de vigilancia que fuera establecido en el año 1825, en el lugar que ocupa hoy lo que se conoce como Cruceta de El Vigía.

La Cruceta de El Vigía original, servía de atalaya para observar y orientar las embarcaciones que se aproximaban al puerto. El Vigía disponía de banderas, flámulas y gallardetes (bandera pequeña y alargada utilizada para hacer señales). El servicio prestado por El Vigía era de utilidad tanto para el comercio como para las autoridades militares que podían prevenir ataques de piratas u otros enemigos.

En el entorno de la Cruceta de El Vigía el Patronato de Ponce estableció un jardín japonés, un singular atractivo para todo visitante de la Ciudad Señorial.

Ubicación:
Calle El Vigía Final
Al lado del Museo del Castillo Serrallés.
Monumento a la Cruceta de El Vigía, construido en el año 1984.
Escultura erigida en honor de la Mujer, situado en la confluencia de las calles Marina y Mayor.

 

Isla Caja de Muertos

La Isla Caja de Muertos, localizada en el Mar Caribe, a 8.9 kilómetros del municipio de Ponce, se conoció en el pasado, con los siguientes distintos nombres: Angulo, Abeirianas (Abairianay, Abeianay), Bomba del Infierno, Antías o Isla del Tesoro.

Su denominación actual (año 2007) como Isla Caja de Muertos, proviene del relieve de ésta al observarse a distancia o del hecho de que era en sus cuevas donde los piratas que pernoctaban en ella, enterraban a sus muertos.

Existe, además una leyenda en la que se narra la “historia” de un famoso pirata apellidado Almeida, quien en una de sus correrías por las Islas Vírgenes Británicas, se enamoró de una hermosa mujer quien resultó estar casada con el habitante más prominente de la isla. Al no poder el pirata Almeida conquistarla y como medio para sentirse cerca de ella, entabló una relación de amistad con el marido de su pretendida. Al encontrarse este último, en el lecho de muerte, debido a una súbita e inesperada enfermedad, solicitó la presencia de su amigo el pirata Almeida a quien encomendó se hiciera cargo de su esposa al momento de su deceso.

Al enviudar la dama el pirata la trasladó a vivir con él a la isla (hoy Caja de Muertos). Tras varios años de convivencia ocurrió un hecho trágico: mientras el pirata Almeida ejecutaba uno de sus saqueos a una embarcación en alta mar, al momento de escapar, un disparo de cañón, proveniente de la nave española, hirió gravemente a su amada, causándole la muerte en el acto.

El pirata, con el corazón desgarrado por el dolor, enterró a la mujer objeto de su amor, en una caja construida de madera y cristal en la isla que habitaran. Años después de la desaparición del pirata, tres habitantes de la costa sur, de entre Ponce y Santa Isabel, se hicieron a la mar rumbo a la isla para verificar la versión, que corría de boca en boca, en torno a un gran tesoro que habría dejado escondido en una cueva de la isla el renombrado pirata.

Ya en la isla, dos de los tres aventureros bajaron al interior de la cueva, cavaron y al observar la caja de cristal y madera en la que yacía el cuerpo de la mujer que fuera enterrada por el pirata, gritaron muy emocionados que habían encontrado el tesoro.

El hombre que había permane­cido en el exterior de la cueva prestando vigilancia, bajó apre­suradamente y sin mediar pala­bras, mató a sus dos “socios” para poder apropiarse del botín como dueño único.
Luego de su crimen procedió a sacar la caja y al abrirla, se encontró con el cadáver de la dama. La impresión que le causó el hecho fue de tal grado que salió corriendo de la cueva despeñándose barranco abajo y pereciendo eventualmente tras una prolongada agonía.

Este relato es el más socorrido para sustentar el nombre de Caja de Muertos con el que se conoce actualmente la isla de referencia.

Datos Importantes de La Isla Caja De Muertos
Localización: en el Mar Caribe.
Distancia de Ponce: 8.9 kilómetros (4.8 millas náuticas).
Tamaño de la isla: 1.5 millas (2.4 kilómetros) de largo por 1.2 millas (1.8 kilómetros) de ancho.
Principales atractivos: un faro construido en el año 1887, playa, vegetación, aves, reptiles, vista panorámica y monumento a la masonería. Además, la playa se presta para practicar deportes acuáticos como buceo, natación, kayak, y snorkeling.
Reserva natural: la reserva natural de Caja de Muertos, cuenta con árboles, arbustos, plantas herbáceas, bejucos, enredaderas, cactus y mangles.
 
Información de la excursión: 
http://www.viptourspr.com/tours.html
http://www.caribbeanimagespr.com

 

Centro Ceremonial Indígena Tibes

La labor de excavación, realizada por un equipo de arqueólogos, geólogos e historiadores, dio como resultado el descubrimiento de siete ba­teyes, dos plazas ceremoniales y una gran can­tidad de cemíes, amuletos, vasijas, burenes y cerámicas. El estudio de estos objetos llevó a la conclusión de que el Valle de Tibes fue ha­bitado por las culturas precolombinas igneri y pretaína.

En el Centro Ceremonial Indígena Tibes, se ex­hibe parte de las 130 osamentas descubiertas, pertenecientes a la cultura igneri.

De la cultura pretaína se exhiben amuletos, ce­rámicas y objetos de piedra como aros, codos y cemíes. Los pretaínos utilizaban caracoles para la fabricación de utensilios de uso personal, como: hachas, cucharas, espátulas vomitivas, pulseras, cinceles y amuletos.

Las plazas ceremoniales y los bateyes fueron también obra de los pre-taínos. El Centro Ceremonial Indígena Tibes es uno de los poblados más antiguos de Puerto Rico; uno de los princi­pales centros ceremoniales en Las Antillas y un jardín botánico natural en el que aún se apre­cian numerosas plantas y árboles, cuya repro­ducción data del tiempo de nuestros ancestros indígenas; entre estos los árboles de húcar, co­rozo, guásima, corazón, guanábano y tachuelo.

Facilidades del Centro Ceremonial Tibes

Entre las facilidades disponi­bles en el Centro Ceremonial se cuentan: un museo, labo­ratorio, sala de exposiciones, sala de conferencia, servicio de guías turísticos, tienda de recordatorios y artesanías, re­corridos al área arqueológica y estacionamiento.

Ubicación:
Carretera #10 (de Ponce hacia Adjuntas).
Desde el Expreso “Luis A. Ferré” (Autopista #52) utilice la salida 98 que le ubica en la Carretera #10. Yendo por la carretera #10, observe a su derecha un letrero de color verde que señala: TIBES. Entre por esa vía y luego doble a la izquierda, Carretera 503. A corto trecho encontrará el Centro Ceremonial Indígena TIBES.

Teléfonos: (787) 840-5685, (787) 840-2255

 

Hacienda Buena Vista

En 1833, doce años después de haber llegado de Venezuela a Puerto Rico, don Salvador De Vives fundó la Hacienda de la Buena Vista, en las 482 cuerdas de terreno que compró con sus ahorros, al norte de la entonces Villa de Ponce. Debido a lo escarpado del terreno, en lugar de dedicarlo al cultivo de la caña, el renglón agrícola más rentable en la época, optó por la siembra de frutos, entre estos: cacao, piñas, plátanos, ñame y mafafos.

Construcción de la Hacienda
Fue el hijo de don Salvador, Carlos De Vives, quien desarrolló el concepto de Hacienda al construir una casa de vivienda, almacén, un cuartel de es­clavos, la casa tostadora con su chimenea y la casa del primer molino.

En 1847, Carlos De Vives obtuvo permiso del Go­bernador Rafael de Aristegui, Conde de Marisol, para utilizar las aguas del río Canas, como fuer­za hidráulica para mover sus maquinarias, con el compromiso de devolverlas incontaminadas, al lecho del río.

En 1853 añadió al sistema hidráulico de la Ha­cienda, una avanzada turbina a reacción que le facilitó suplir la amplia demanda de harina de la población, obteniendo, a su vez, grandes benefi­cios económicos.

Cultivo y procesamiento del café
Tocó a Salvador De Vives, hijo de don Carlos y nieto de don Salvador, participar de los beneficios del auge del café; a esos fines instaló nueva maqui­naria, en el viejo molino de maíz, lo que facilitó participar del mercado con mucho éxito econó­mico. Pero no todo fue favorable al nieto de don Salvador De Vives ya que, la mano de obra esclava desapareció en 1873, con la abolición de la es­clavitud, lo que afectó la producción del café.

A esto se sumó la destrucción de los plantíos, ocasionada por el huracán San Ciriaco, en 1899.

Ante este panorama tan negativo la familia De Vives decidió, en 1904, dedicarse al cultivo de naran­jas dulces, cuya demanda era extraordinaria, para ese entonces. En el año 1950 el Gobierno de Puerto Rico expropió la mayor parte de los terre­nos de la Hacienda para repartirlos en parcelas.

Hacienda de la Buena Vista: su entorno natural
La Hacienda de la Buena Vista está ubicada en un bosque subtropical en el que abunda la vida silvestre. La vegetación autóctona, densa y di­versa, enriquecida por muchas plantas nuevas, sembradas durante los años de la colonización, es habitat de aves, tales como: el pájaro bobo, el sanpedrito, el múcaro y el zumbador. Sus bosques están poblados de coquíes, cule­bras inofensivas, lagartijos, ciempiés y arañas. El visitante de la Hacienda de la Buena Vista pue­de constatar que se encuentra en una especie de laboratorio, que le permite apreciar la integra­ción del hombre con la naturaleza.

Ubicación:
a Hacienda Buena Vista está al norte de Ponce en la carretera #123. Del centro de la ciudad, tome la Calle Villa luego de pasar por el Resi­dencial Arístides Chavier, doble a la derecha en la próxima intersección hacia la carretera #123. Continúe en la carretera #123 hasta el kilómetro 16.8, en donde encontrará el estacionamiento de la Hacienda a la izquierda. Usando la Autopis­ta (PR #52) desde San Juan, bájese en la salida de Baramaya, luego del último peaje. Regrese a la carretera #2 en la dirección a Ponce y tome la carretera #585 hasta llegar a la carretera #123.

Teléfono: (787) 722-5882
Se necesita hacer reservación previa.

 

Complejo Turístico El Tuque

Complejo recreativo que cuenta con un hotel íntimo y tropical de 75 cómodas habitaciones y “suites” con aire acondicionado, televisores, piscina y vista panorámica del Caribe. En los predios se encuentra el Ponce International Speedway Park, con una nueva y segura pista de dragueo de 1/4 ó 1/8 de milla, y una pista de circuito de 1.52 millas con 12 curvas.

Ubicación: PR-2, Km. 220.1, Ponce
Más información:www.eltuque.com

 

Museo Parque de Bombas

Ponce percibió, desde muy temprano en su his­toria como pueblo, la importancia y necesidad del servicio de Bomberos: en el año 1820 más de un centenar de casas fueron destruidas por un voraz incendio; en 1823, por disposición del gobernador de entonces, don Miguel de la Torre, se creó el primer Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, el servicio era de carácter obligatorio para todo varón de entre 16 y 60 años de edad.

El Cuerpo de Bomberos Civil Municipal de Pon­ce, que ha sobrevivido hasta el día de hoy, se creó en el año 1853.

La estructura que alberga el Museo del Anti­guo Parque de Bombas se construyó en el año 1882, como parte uno de los dos kioscos que albergara gran parte de la Feria-Exposición que tuvo lugar en Ponce en julio de dicho año.

En dicha feria-exposición se presentaron 297 exhibiciones de enfoque agrícola, comercial e industrial.

El otro kiosco, de arquitectura árabe, fue des­truido en el año 1914. El antiguo Parque de Bombas ha sufrido muy pocas modificaciones a su diseño original; el mismo se ha convertido en un símbolo emble­mático de la ciudad de Ponce y en uno de los principales atractivos para turistas locales y del extranjero.

En su condición de museo conserva en su in­terior fotografías, documentos, herramientas y otros atractivos de valor histórico. El Gobierno Municipal de Ponce lo convirtió, de manera ofi­cial, en el Museo de los Bomberos.

El día 1 de julio de 1990, el Parque de Bombas de Ponce fue reinaugurado por iniciativa del al­calde Rafael (Churumba) Cordero Santiago, tras la restauración, cuyo costo ascendió a la suma de $140,000.00. El arquitecto Pablo Ojeda O’Neill dirigió dichos trabajos. El Parque de Bombas no es sólo una atracción turística, ni un recordatorio de la Feria-exposi­ción del año 1882; es sobretodo un símbolo del respeto, admiración y gratitud que sienten los ponceños por el compromiso y la heroicidad de sus bomberos.

Ubicación:
Entre las calles Reina Isabel, Villa, Marina y Concordia (en la parte posterior de la Catedral, en la Plaza Las Delicias).

 

 

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