La expresión pueblerina “Ponce es Ponce, lo demás es parking”, denota el amor entrañable y el orgullo extraordinario que experimentan los nativos y residentes de la Ciudad Señorial.

La expresión pueblerina “Ponce es Ponce, lo demás es parking”, denota el amor entrañable y el orgullo extraordinario que experimentan los nativos y residentes de la Ciudad Señorial.

“Ponce es Ponce, lo demás es parking”, lejos de pretender ofender, opacar o menospreciar a los habitantes de los municipios hermanos que conforman la Isla del Encanto, constituye un emotivo grito de orgullo, un pregón a los cuatro vientos, de la particular emoción y del profundo orgullo, latente a flor de piel, de haber nacido, ser y sentirse ponceño. Consideremos el sentir de prestigiosos puertorriqueños, no nativos de la Ciudad de Los Leones, en torno a esta ciudad y sus habitantes:

Ponce es...

“Baluarte irreducible de puertorriqueñidad”, Abelardo Díaz Alfaro

“Para el resto de la isla, lo que Cataluña ha sido para España, algo aparte y singular”, Mariano Vidal Armstrong.

“Puedo concebir perfectamente que se queme Mayagüez, que se hunda San Juan, que desapa­rezca cualquier otro pueblo de la isla y que,a pesar de tan terribles catástrofes, Puerto Rico siga siendo Puerto Rico, pero no puedo conce­bir, de ningún modo, ni le permito a nadie que lo conciba, que falte Ponce y que siga siendo todavía Puerto Rico un país habitable”, Nemesio R. Canales.

 

Ponce es algo más que un pueblo, que una ciudad, que un conglomerado social que vive, come, duerme, goza, sufre, ama, sueña, y murmura. Trasciende todo eso, Para los ponceños, Ponce es una ilusión, un estado psicológico de ánimo, una grandeza, que nunca alcanza y que se sueña, que se tiene y se vive. Ponce es la tierra de Camelot: ideal, leyenda, ensueño realidad “Ponce es siempre Ponce.”
Tomado de Antonio Gautier, Laureles de Ponce

 

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