La Perla del Sur dice ¡Presente! en voz alta, en todo lo que enaltezca el nombre de Puerto Rico. La música y el folklore no son la excepción. La Danza, la Bomba y la Plena son otra muestra de ello.
 Danza Ponceña Se denomina así al género musical que se desarrolló en Puerto Rico entre los años de 1848 y 1855, mediados del siglo XIX. No empece al surgimiento y éxito de diversas modalidades musicales en Puerto Rico, a través del tiempo, la danza es el género musical asociado a la identidad del puertorriqueño, a tal grado, que la Borinqueña, el himno de Puerto Rico, es una danza. La danza es la que refleja el alma, el sentir como pueblo y el devenir histórico del puertorriqueño. “La Sapa”, compuesta por Aurelio Dueño, es la danza puertorriqueña más antigua que se conoce. De la que se conserva la partitura más antigua, la Hortensia, compuesta, en 1855, por Ginés Ramos.
Ya desde 1870 la Danza es considerada un género musical netamente puertorriqueño. Ponce tiene el mérito de haber promovido su desarrollo y producción en la figura del “Padre de la Danza Puertorriqueña”, Manuel Gregorio Tavárez. Juan Morel Campos, distinguido alumno de Tavárez, es el más prolífico compositor de danzas en Puerto Rico.
Bomba y Plena
 La Bomba y la Plena son ritmos musicales, heredados de los esclavos africanos que trabajaban en el cultivo de la caña en Ponce. Abolida la esclavitud, en 1873, muchos ex esclavos se establecieron en el sector San Antón, en Ponce. Allí, entre ellos, surgió la bomba, un ritmo musical, mezcla de ritmos africanos adaptados al área caribeña. La Plena, una narrativa cantada, de los aconteceres diarios de la vida pueblerina, con contenido irónico, crítico y humorístico, surgió, también, en el barrio San Antón de Ponce. Las plenas más conocidas son: Cortaron a Elena, Mamita llegó el obispo, Cuando las mujeres quieren a los hombres y Tintorera del mar. Al desarrollo de la plena han contribuido, Toñín Romero, Manuel Jiménez – Canario, Siso Muriel, Tití Rodríguez, Bumbún, Carolina Clark y Tanito Berdeguez.
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